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Millonésima representación del instinto ( y no última)

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Sugerente y desvaído, cual fantasmagórico roce produce en mi espíritu trémulo. Cuando estoy ido, por ósculos sibilinos... Que desenvainan para punzar, para cazar, para temblar: Ora sintiendo, ora sufriendo. Y dirán, esos besos ennegrecidos: ¿Me ves, o no me ves? Cuestión de honor o cuestión de amor. ¿Me ves, o no me ves? Cuestión de fe, afirmará el trovador. ¡Ay, instinto! Perverso don del hombre -lagrimearé, martirizado-. Cubriendo de lágrimas mi odre, que ya no rebosará vino tinto. ¡Y que no vuelque! ¡Que no vuelque! Y anegue cuencas vacías. Y culparé, sugerente y desvaído, con ósculos sibilinos, a quien sea su receptora. Y gritaré: Tú, que divides y separas. Tú, que unes y que enlazas. ¿Por qué avivas de nuevo mi fuego moribundo? ¿No ves, acaso, mi adiós prematuro, mi adiós definitivo? ¿Qué quieres de mí, retorcido Cupido? Atormenta a otros y déjame dormir. ¡Que tengo sueño! ¡Que no tengo ganas de sufrir!

Punk, muy punk en Bilbao, pasado los 50

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13 de septiembre de 2025 La juventud se ha esfumado. Con ella, supuestamente, los mejores momentos de la existencia de todo ser vivo. Aunque, siendo sinceros —si en este mundo se puede ser sinceros—, puede que ni siquiera hayan sido tan buenos para la mayoría. Pero qué coño, estamos vivos. Y esta noche, a pesar de los achaques, más feos que nunca y luciendo cuerpos amorfos, todos acabaremos gritando como adolescentes, sintiéndonos supervivientes en una vida de mierda que, con sarcasmo e ironía, se lleva mucho mejor. ¡Qué mejor chute de inmortalidad que este! Y no esos telómeros salerosos que ya tenemos menguados, y que algunos científicos están obsesionados con mantener igual de vigorosos que antaño . Así lo enseñó el vejestorio cantante que saldrá al escenario en unas horas. Ese hombre, nacido en Tui, Galicia, y criado en Salvatierra, se ha convertido en una especie de maestro que incomoda a los aburguesados, pero señala el camino a los perdedores como un faro gallego en el saliente d...

IX Crónicas malasias de Mister Cool Uncle

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Mi sobrina me insistió varias veces la tarde anterior para que hiciera un tour con ellos aquella mañana, pero mi piel, incandescentemente ardiente como una gamba roja en las zonas que habían quedado expuestas el día anterior — los brazos, los hombros y algunas partes de la espalda que el chaleco salvavidas no logró proteger — no tenía ganas de volver a sufrir las consecuencias de los rayos ultravioletas. Total que, esa mañana nuestros intereses divergieron: ellos se fueron a hacer un tour y yo opté para recorrer a pie la isla. Ya nos rencontraríamos al atardecer con anécdotas que contar por ambas partes. Mezquita de la islas de Perhentians Tomé mi pequeña mochila de cuatro euros de Decathlon y me dirigí  hacía  la mezquita, cruzando la exótica rambla del pueblo. La moderna mezquita, desproporcionalmente grande en comparación con el pequeño pueblo, se adentraba en el mar desafiando su fuerza, sostenida por valerosas columnas. Creaba una imagen majestuosa, con formas geométricas...

VIII Crónicas malasias de Mister Cool Uncle

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Las islas bonitas y sus arrecifes Tomamos un lancha rápida en el puerto de Kuala Besut. Los billetes de ida y vuelta los habíamos comprado el día anterior en una  pequeña oficina ubicada en la estación de autobuses, donde un gato doméstico ronroneaba bajo mis caricias mientras realizaba la compra. El muelle estaba repleto de turistas, y no sé si era para evitar no pagar la ecotasa que se abonaba en el mismo puerto o simplemente  las ganas de disfrutar de las islas. El caso es que, si se partía temprano, uno podía  ahorrarse las tasas turísticas de acceso a las Islas Perhentians . Tal vez causa principal  fuera un funcionario demasiado perezoso para  madrugar, pero, desde luego, estaban perdiendo bastantes ingresos, y n es probable que esa situación anómala no durara mucho en el tiempo. De todas maneras,  el precio no era abusivo: 30 MYR. En las Islas Perhentians — dos islas:  Kecil y Besar — no había carreteras .  Solo unas pocas motocicletas las...

VII Crónicas malasias de Mister Cool Uncle

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Parangones meridionalmente opuestos Tomamos un Grab a las 06: 30h para ir a la estación  de autobuses de Kuala Lumpur , aliviados por dejar atrás aquel cuchitril sideral donde pasamos varias horas de descanso antes de continuar nuestro viaje, a pesar  de que las brumosas nubes del sueño permanecía en nuestras aletargadas mentes. La terminal KL Sentral era el nudo de comunicaciones más importante de Malasia . Un edificio moderno, amplio y luminoso, siempre lleno de vida, cuya atmósfera evocaba  la de un aeropuerto, con su sala de salidas, megafonía y puertas de embarque. Su belleza funcional y su diseño pragmático no tenían parangón en España, donde muchas estaciones eran lamentos agónicos de estructuras palidecientes . Las autoridades, por lo general, habían hecho pocos esfuerzos por mantener adecuadamente estas instalaciones. Tal vez porque la mayoría de la población se desplaza en vehículos particulares. Sin embargo, en plena lucha climática, resulta curioso que se inst...

VI Crónicas malasias de Mister Cool Uncle

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El Rainforest Discovery Center. No había  sido una buena idea  quedarse un día  más  en Sandakan, sobre todo para ellos, que querían  ver muchas  cosas muy turísticas. Y la oferta de Sandakan era limitada, a pesar que tenía varios edificios  y espacios culturales interesantes que a las jóvenes promesas del "mochileo" no despertaban interés alguno. Probablemente hubiera sido mejor idea viajar hasta Kota Kinabalu y ver otra ciudad malaya. Aún  así, hasta que nuestro avión  nos llevara de vuelta a la península malaya al atardecer, encontraron algo interesante que hacer que nos gustara a los tres, lo cual es siempre difícil conciliar intereses: El Rainforest Discovery Center. Solo debíamos retornar  al área de Sepilok. Rainforest Salimos tarde del hotel, después de hacer el chek-out, y tomamos un Grab para visitar el Rainforest .  Nos dejó en una amplia zona asfaltada, junto a un hotel. Había menos movimiento que en el Centro de Rehabil...

V Crónicas malasias de Mister Cool Uncle

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Lianas de memoria.  La noche anterior, bajo el cielo estrellado de Sukau y los sonidos primitivos de la selva, conversé con el patriarca del alojamiento, a quien veía por primera vez. Su voz, desgastada por el tiempo, parecía arrastrar los ecos de un pasado demoniaco que nunca jamás sería contado. Su mirada, perturbadora pero , a la vez, serena, se iluminaba maliciosamente al ver a una de sus nietas contar los billetes que le habíamos entregado para saldar cuentas. Le pedí un último favor: que el taxista nos dejara en el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok. El destino estaba a 24 kilómetros de Sandakan , pero a pesar de la mayor distancia a recorrer, el precio no cambió. Un gesto que agradecí.  Salimos del alojamiento a la hora establecida, dejando atrás una liana de recuerdos entrelazados con la selva de Sukau. El viaje transcurrió por la misma carretera que ya habíamos recorrido a la ida, pero esta vez con los sueños infantiles cumplidos. Aproveché el trayect...