Mi estimado amigo de cuatro patas
MI PEQUEÑO Y GRAN AMIGO Evidentemente, puedes pasar tu existencia incólume bajo mi protectorado, saciarte de comer y beber, pasar las noches en una cómoda yacija acolchada alejado de los peligros de la noche, recibir millones de caricias por tu fidelidad inquebrantable al "hombre-Dios", pero todos estos privilegios no son nada cuando puedes sentir la 'llamada de la Selva'. Al colocarme las botas, tu ritmo cardiaco se dispara y tu rostro angelical se ilumina, incluso puedo distinguir un amago de sonrisa en tus quijadas cónicas. Luego, al abrir una de las puertas de atrás de mi coche, te acomodas en un ágil y veloz movimiento en el asiento, sentado sobre tus patas posteriores, esperando ansiosamente que te coloque la correa de sujeción. Sabes que la madre naturaleza vibra en ti. Durante el trayecto hacia el destino, si se alarga más del tiempo que estás habituado, balbuceas gemidos lastimeros, la agitación te desborda y se impacienta tu alma canina. Es c...