Un alto en el camino húmedo
Villa Tunari, al octavo día del segundo mes de 2026 Tomé un taxi hasta la parada de Chapare, desde donde salían los autobuses hacia Villa Tunari. No era más que varios vehículos estacionados en un lateral de una calle comercial. El billete lo compré en una de las rudimentarias “oficinas” al aire libre de las compañías, que no eran otra cosa que una mesa y una silla protegidas por un toldo de plástico. El autobús no salía hasta las 11:00 h, pero en la práctica partió media hora antes. Menos mal que solo estuve una hora paseando y llegué cuarenta y cinco minutos antes de lo previsto. Ya en el interior del autobús, como un déjà vu, sucedió algo muy parecido a lo que me ocurrió hace veinte años en un viaje por Perú. Parecía que el tiempo no había transcurrido. El miedo a la enfermedad y la muerte siempre ha tenido un poder enorme sobre las voluntades humanas, y aquel hombre lo sabía bien. Se situó en el pasillo, en las primeras hileras, con un micrófono y un pequeño altavoz para que t...