Un respiro en el valle
Cochabamba, al séptimo día del segundo mes de 2026 Llegué al mediodía al moderno y pequeño aeropuerto de Cochabamba, huyendo de los males provocado por la altitud. Llegar al centro en taxi me costó 40 bolivianos. Y no me resultó complicado recordar la dirección; esa vez no tuve que mirar de nuevo la aplicación de Booking para indicarle al conductor: Calle España 342, Hotel Monserrat. La mayoría de las habitaciones daban a un patio interior, excepto algunas que daban a la calle y tenían un pequeño balcón. Seducido por la luminosidad de la habitación y su amplitud no me lo pensé dos veces y me quedé con una de las que daban a la fachada principal, sin saber que por las noches se creaba un barullo de sonidos musicales y de personas en locales nocturnos. Aún así, no fue un gran problema: después de varias noches de mal dormir en La Paz, pasé allí dos noches profundamente dormido ajeno a lo que ocurría unos metros más abajo. —¿Quiere cancelar l...