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Mostrando las entradas etiquetadas como Guinea Bisáu

Mochilero en Guinea Bissau (I)

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Guinea Bissau por libre A Bisáu llegué por tierra, desde Senegal. Un día antes, en la  localidad de Ziguinchor , me acerqué en mototaxi (300CFA)al sencillo  Consulado de Guinea Bissau , donde un agradable funcionario me atendió enseguida. La visa me costó 20000CFA (aproximadamente 30 euros al cambio). Un lugareño me comentó que en la misma frontera se podía conseguir un visado para entrar al país, pero significativamente más caro, alrededor de 100 euros. ¡Wow! Esta opción hubiera sido un "desastre" para mi economía diaria, que la tenía presupuestada precisamente en ese número redondo. Y para eso era muy talibán, me gustaba llevarlo a rajatabla, sobre todo al principio.  Consulado de Guinea Bissau en Ziguinchor "La opción más conveniente, sin lugar a dudas, para  gestionar el visado  al ingresar al país por Senegal es acudir al  Consulado de Ziguinchor ."   Utilicé el transporte público, tomando un setplace  en la Gare de Ziguinchor , que...

Mochilero en Guinea Bissau (IV)

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Mi fugaz visita al Parque Nacional Matas de Cantanhez No dejaba de pensar en aquel lugar lejano en África occidental, perdido en la memoria blanca y escasamente documentado para el público en general; desde que hojeé la única guía en español de Guinea Bissau escrita por el aventurero José Luis Aznar y leí la reseña sobre esta región.  Llegar a la sede del parque nacional, Jemberem, no era una tarea fácil ni era para espíritus lánguidos, aunque, cierto es, El Viajero Pesimista no fuera el alma más valerosa de este mundo.           Para llegar a Jemberem , primero debía coger un autobús en la polvorienta estación de Buba , ubicada en un extremo de la calle principal de esa anodina población sin mucho encanto. Llegué a pie, no tenía perdida. Y, sin esperar demasiado tiempo, subí al transporte público dirección a Mampatá , por 500CFA.  Cuando llegué a la pequeña estación de  Mampatá , pregunté a varias personas cómo podía llegar a mi destino,...

Mochilero en Guinea Bissau (III)

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  DE BOLAMA A BUBA, QUE NO HACE PUPA. Bajo las primeras luces débiles del día abandoné el hotel, recorriendo por última vez sus avenidas ausentes de adoquines y asfalto. En esas horas su ritmo todavía era más sosegado y lento; solo el trinar inconmensurable de las aves rompía el silencio. Marchaba con tristeza, como si estuviera dejando atrás al amor de mi vida. Dirección al puerto, dejando atrás las dos imponentes ceibas, que acariciadas por una suave brisa parecían sus ramas más delicadas despedirse del Viajero Pesimista. En esta ocasión, no estaba tan seguro que sería la última vez que pisaría una ciudad que visitaba. Sabía que Bolama podría llamarme de nuevo, en cualquier momento, y acudir a su llamada, porque la amaba. Sí. Amaba esta ciudad y, por extensión, Guinea Bisáu. Nuestra pequeña canoa, que debía llevarme de vuelta al continente estaba dispuesta y amarrada a un primitivo noray, con destino a la pequeña población de Sao Joao. Había preguntado si habría un transpo...