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Mostrando las entradas etiquetadas como Mauritania

VIII Mochilero en la utópica República Árabe Saharaui Democrática (Dakhla)

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Marruecos por libre XIII En la antigua Villa Cisneros con mi mochila Dakhla por libre El propietario del Albergue Sahara me acompañó hasta la calle y detuvo a un taxista, quien me llevó hasta donde salían los taxis colectivos hacia la frontera con Marruecos por 50 MRU. Allí tuve una negociación fuerte, y conseguí que me dejaran el trayecto hasta la frontera marroquí en 300 MRU. Si me hubiera puesto más firme, podría haberlo conseguido por 200. Los trámites de salida de Mauritania y entrada a Marruecos no se demoraron mucho. Antes de llegar a la frontera marroquí, separada por unos kilómetros de tierra de nadie, bajé del coche y la crucé caminando, mucho más rápido de hacerlo en automóvil. Las únicas preguntas fueron durante el registro del equipaje —si llevo un dron— y en el control de emigración, donde me preguntaron por los lugares del Sáhara Occidental en los que iba a pernoctar. Todavía es un territorio en disputa, donde el opresor no da tregua, donde hablar de independencia sigue...

VII Nouadibú por libre

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Mauritania por libre VII Mi mochila pasa sus últimas cuarenta horas en Mauritania Nuadibú por libre La galería  de sensaciones humanas que existía  en la prehistoria  es idéntica a la que afrontamos en el dia a dia de hoy, y a la que continuarà  haciendo frente cada nueva vida que venga este mundo...y que mire más  allá de él.  Los anteojos del cajón ( Fábrica  de pesadillas) Thomas Ligotti   Llegué al mediodía al apeadero de Nuadibú, porque "estación" habría sido un término demasiado grandilocuente para tan espartana explanada. Apenas puse un pie en uno de los peldaños exteriores del vagón de pasajeros, los taxistas, con sus vehículos al borde de la vía, se abalanzaron sobre mí. Un taxista de piel oscura fue el primero en interceptarme. Mientras me dirigía a su vehículo, le preguntaba el precio, pero no me respondía; solo insistía en que lo siguiera. Entonces, en un breve descuido de unos segundos, en el que me perdió de vista, un taxista de piel...

VI C´est interdit dans le wagon de fer

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Mauritania por libre VIII Feliz jornada para mi mochila que no quedara negra. En el vagón de pasajeros en el tren del hierro El tren del hierro de Mauritania, la leyenda de los rostros negros, llevaba más de una década pululando por mi mente desde que leí un artículo de un viajero anglosajón que narraba su viaje de veinte horas en el interior de un vagón de polvo ferroso al aire libre. De cuando en cuando, me decía a mí mismo: este año sí lo hago. Pero, al final, siempre, por una razón u otra, lo posponía un año más. Así, poco a poco, iban pasando los años, y poco a poco fueron apareciendo en las redes más viajeros que se atrevían a hacer esta travesía como "polizones" y  alguno de ellos lo subía a las redes sociales. Lo cual provocó lo inevitable: que lo alegal se hiciera ilegal y las autoridades pertinentes se pusieran más serias y prohibieran subir, sobre todo, a los viajeros solitarios a los vagones que transportaban este material tóxico. Según algunas informaciones que...

V Zuérate por libre

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Mauritania por libre V Hoy y mañana, mochila mía, descansaras con más lujos. Zuérate por libre Serían cosa de las nueve cuando apareció el taxista en  el albergue de Chinguetti  para llevarme a Atar (300 MRU) . Esta vez, la espera solo se prolongó una hora. Era el primer pasajero. Recogió  a un hombre y una mujer con sus hijos en sus respectivas viviendas. Volvimos a salir por la pista cubierta de arena, donde  la sensación era que navegábamos en un mar picado. Al dejar el puerto de montaña que el día anterior había pasado con Ahmed y Kemet, con impresionantes vistas del panorámico cañón, nuestro vehículo pinchó. El cambio de neumático fue rápido. No era la primera vez ni la última que ocurriría. El terreno y el desgaste de la rueda auguraban nuevos pinchazos. Llegamos a las 10:00h a Atar. En la agencia de transporte a Zuérate, me informaron que hasta las 15:00 h no había programada ninguna salida. Así que dejé la mochila y aproveché para conocer la ciudad de Atar. M...